Aprendizajes de vecindario
El vecindario enseña con paciencia: horarios del pan recién salido, atajos que no figuran en ninguna guía, y normas de cortesía no escritas. Al escuchar, preguntar y observar, se construye un puente de confianza. Así, cada esquina ofrece contexto, memoria y pertenencia, más allá del consumo apresurado de postales.